Fotos post mortem

Esta tétrica tradición de origen francés también se realizaba en nuestro país entre los siglos XIX y XX.

Tal vez las hayas visto en algún lugar, en una película, en un museo o en quizá hasta en la casa de tus abuelos. Y por increíble que sea, las fotos post mortem era algo muy acostumbrado entre las familias a mediados del siglo XIX y a principios del siglo XX.

Algunos quizá ya lo sepan, pero es necesario mencionar que ésta clase de fotografías consistían en que, si una persona fallecía era fotografiada (como si aún estuviera en vida y para que no se perdiera la naturalidad) ya sea sola o acompañada por los miembros de su familia con la finalidad de tener una última foto todos juntos. El difunto podía estar de pie, sentado o postrado en una cama (esta pose era más común en niños).

Fotografiar cadáveres fue una particular práctica que tuvo origen en París, Francia; la cual comenzó en el año de 1939. También se popularizó y expandió en gran parte del mundo debido a su distintiva forma de mostrar y honrar a las personas que ya no están con nosotros.


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En México también se tenía el gusto (y quizá costumbre) de fotografiar a los difuntos. Incluso, en nuestro país hubo un fotógrafo de renombre especializado en las fotos post mortem este tipo de trabajos. Su nombre era Romualdo García y él retrataba a la muerte en su estudio en Guanajuato entre finales del siglo XIX y a principios del siglo XX. Él fotografiaba a niños, mujeres, hombres, ancianos, todos ellos fallecidos; solos o acompañados por su familia.

Como verán, la fotografía de ésta clase se convirtió en una tradición europea durante el siglo XIX y parte del siglo XX, también lo fue en nuestro país; específicamente en Guanajuato y todo el bajío. Las fotos post mortem era una manera de enaltecer, honrar y posteriormente recordar a las personas que fallecieron. Aparentemente, desde hace casi un siglo ya no se realiza esta curiosa y perturbadora tradición, cosa que sin duda sería algo muy raro ver esto en nuestros días.